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Amor eterno

Comienza febrero, y, una de las festividades que se celebran en este mes, y que a nadie se le escapa, es la de san Valentín, patrón de los enamorados.

Hablar del santo, de sus virtudes y su patronazgo me parecía un tema muy manido, así que se me ocurrió indagar sobre hasta cuando dura el amor, si es verdad que permanece hasta que la muerte nos separa, si es volátil, o,  si es capaz de llegar más allá, de seguir hasta la eternidad.

Todo esto vino a mi mente a partir del hallazgo un tanto insólito de unos huesos.

Dicho así podría sonar un tanto prosaico, si bien, explicando que se trata de dos esqueletos hallados enterrados juntos, y en el interior de un templo, el asunto puede sonar algo más enigmático a la vez que romántico.

Hace unos pocos años tuvo lugar la restauración de un templo en una ciudad de Navarra. Deteriorado por el paso de los años, iba desprendiéndose trocito a trocito, hasta que, ante el clamor popular, se decidió por parte de las autoridades políticas y eclesiásticas, que había llegado el momento de acometer su reparación.

Cuando se levantó todo el suelo, ante la vista de los operarios, aparejadores y expertos en arte, aparecieron varias cosas curiosas. Pinturas antiguas, capillas ocultas, y sobre todo huesos, muchos huesos.

Esto no debería extrañar a nadie, pues de todos es sabido que, antiguamente, se daba cristiana sepultura en el interior de las iglesias.

Tuve el privilegio de ser invitada a las obras, por lo que fuí testigo directo de algo que llamó poderosamente mi atención y la de todos los que allí estábamos. En una cavidad del suelo aparecieron enterrados dos esqueletos juntos, abrazados. Y no es solamente que se encontrasen de esa manera, sino que todo lo que le rodeaba le confería un toque misterioso.

El resto de huesos estaban en tierra, más o menos desperdigados, pero el lugar en el que estaba la pareja llamó mi atención. Y no solo era la localización, ¿Por qué el resto de huesos se hallaban mas o menos desperdigados y directamente en  tierra, y éstos se encontraban rodeados de piedra, como si se hubiese construido una sepultura especifica para ellos dos?

El hecho mismo de encontrar una pareja abrazada, separada del resto, en un cubículo especial y diferenciado, ya de por si resulta del todo extraño. Tengamos en cuenta que estaban enterrados en lugar sagrado, juntos, cuando por todos es sabido que el tema sexual es tabú en la religión católica. No olvidemos que estamos hablamos de una iglesia.

¿Porque fueron enterrados en ese lugar dentro de la iglesia, y, precisamente de esa manera?

Revisada la documentación a la que he podido acceder he llegado a muchas conclusiones sobre los lugares de los enterramientos dentro de los templos, su colocación y la posición de los cuerpos en  que eran enterrados los señores de la nobleza .Y éste templo, por los datos que he obtenido en las indagaciones, parece que era uno de los dignos receptores de esos cadáveres.

Encontré muchos datos que me servirán para posteriores artículos, pero, lamentablemente no me han servido  para esclarecer este tema.

Las hipótesis del porqué de esta forma de enterramiento son numerosas. Parece claro que podría unirles lazos familiares, y también, por que no, podrían ser pareja. Aunque el hecho de que estuvieran enterrados juntos no querría decir que, expresamente, ellos quisieran estar de ese modo. Ni tenían por que haber decidido que su amor se prolongase mas allá de la muerte. Es mas, ¿Quizá alguien quiso enterrarlos juntos?, y, si fue así, ¿Por qué motivo?

Puestos a investigar el por qué de esta manera de enterrar “amantes” quise ir más allá, comencé a preguntarme cuántos casos como éste existirían en el mundo, y me puse a buscar.

La verdad es que creía que la cosa sería sencilla,  había imaginado encontrar cientos de casos parecidos. Pero no hay tantos, y algunos de los que encontré fueron los que aquí menciono. Habrá muchos mas, seguro que si, pero ahora le toca al lector seguir buscando…

“Los amantes de Valdaro”

Aparecieron el 6 de febrero de 2007 en el norte de Italia, en Valdaro, en una zona industrial cercana a Mantua y la datación le otorga una antigüedad de 5000 a 6000 años.

Según la arqueóloga que dirigía el equipo que llevo a cabo el descubrimiento, en el neolítico no era tan infrecuente el enterramiento doble, muchas veces se encuentran hijos que fueron enterrados junto a su madre, pero el caso de una pareja de edad similar es mas extraño.

La pareja era joven ya que presentaba casi toda la dentadura y no estaba desgastada. Aparentemente debían tener unos 20 años. Aparecieron abrazados y mirándose el uno al otro.  Y era la primera vez que se encontraban dos esqueletos de edades similares abrazados uno frente al otro. Uno de ellos parece alargar la mano hacia la boca del otro, a su vez este le abraza. Junto a ellos apareció lo que debió de ser su ajuar funerario, a la altura de las cervicales del varón una punta de silex, y, entre su muslo y el costado de la mujer un cuchillo de forma alargada. Ella no parecía que hubiese sido sacrificada (en dicho caso, ella hubiera aparecido al lado del varón y no abrazada como es este el caso).

La directora de las excavaciones, Elena Menotti, declaró que no hay precedentes de un entierro doble datado en el Neolítico, y mucho menos de dos personas abrazándose; y éstos se están abrazando de verdad.

¿Que nos querrían decir con esa postura,Como encontrarían la muerte? ¿Y esa mano, ese dedo que parece dirigirse a la boca del otro, quizá pidiéndole silencio eterno? Un precioso enigma.

“Los amantes de Módena”

Esta pareja fue descubierta en 2011  por unos obreros que trabajaban en la remodelación del Palacio de Módena. La antigüedad es de apenas 1500 años. Se cree que la pareja fue enterrada al mismo tiempo, entre los siglos V y VI,   y los restos aparecieron  petrificados.

Forma parte de un complejo funerario, pero ésta es la única pareja. Estos amantes mantienen sus manos unidas. La mujer, lleva un anillo de bronce, y mira directamente a su pareja. El hombre también parece que fue colocado en esa posición. Se cree que la cabeza de el, en un primer  momento estaba de frente a la de ella, pero causas ajenas han podido hacer rotar el cráneo variando su posición inicial. ¿O quizá si que miraba hacia otro lado?

El hecho de ser enterrados de la mano, puede sugerir, como he comentado, que efectivamente murieran a la vez. Me resulta impresionante el hecho de pensar en el momento de su muerte y permanecer unidos siempre.

Se llegó a pensar, dejando volar la imaginación, en un país rico en historias de amor, unido a la tragedia, que habían sido asesinados, pero las investigaciones demostraron que los esqueletos no presentaban signos de muerte violenta.

Se trata de un hombre y una mujer de entre 18 y 20 años. Y, como en casi todos los casos, los especialistas creen que no murieron juntos y abrazados, sino que se les coloco así posteriormente.

Algunos creen que pudieran pertenecer a la nobleza del final del imperio romano, si bien surgen dudas, ya que la arqueóloga, Licia Diamanti, declaró  que los esqueletos se encontraban en una necrópolis de 11 tumbas, y que no parece que la pareja fuera particularmente rica dadas las características de la tumba.

Los amantes de Rumania

Los arqueólogos encontraron, en el interior de un patio de un monasterio dominico los restos de dos jóvenes cogidos de la mano. Se estima que fueron enterrados entre 1450 y 1550. Sin embargo en esa época eran muy raros los enterramientos dobles.

Parece ser, según los informes del Instituto de Arqueología e Historia del Arte de Cluj-Napoca, que esas dependencias serian en un principio el antiguo cementerio del monasterio.

El varón sufrió una lesión de cadera, a raíz de la cual probablemente muriera. Y la mujer, dada su juventud y su apariencia saludable, probablemente sufrió un ataque al corazón por la tristeza ante la perdida de su amado. Se ha descartado el suicidio, ya que en la edad media era pecado y no hubieran permitido el entierro en lugar sagrado. Lógicamente se les enterró juntos por el amor que demostraron.

Se trata de dos esqueletos tomados de la mano y ambas cabezas se miran.

“Los enamorados” de san Fernando (Cádiz)

Ésta pareja apareció en el  campo de Hockey de San Fernando (Cádiz).

El descubrimiento tuvo lugar en una fosa simple en el interior del cementerio de un poblado neolítico, y el carbono 14 ha corroborado que se trata de un enterramiento de hace 6000 años.

Están enterrados frente a frente, con las extremidades superiores e inferiores  abrazados.

Los estudios han demostrado que el cuerpo de la izquierda corresponde al de una niña de unos 12 años de edad, y el de la derecha a un adulto de unos 35 o 40 años, de este no está muy claro el sexo.

El hecho de ser enterrados en posición fetal, según la antropóloga Mila Macias, vendría a demostrar que tenían un vínculo afectivo muy grande.

Debieron de morir a la vez, de otra manera no podrían encontrarse tan entrelazados.

Junto a los esqueletos se encontraron, cerca de sus pies, restos de pigmentos ocres, y cerca del cráneo de uno de ellos agujas de hueso, por lo que se especula con que pudiesen ser los restos de un tocado.

Los amantes de Sumpa

Se trata de una pareja perteneciente a la cultura “Las Vegas” .Datada aproximadamente entre 4.000 ó 3.000 años a. C. Fue descubierto en la década de los 70 por la arqueóloga  norteamericana Karen Stothert, en un cementerio cercano a la población de Santa Elena (Ecuador), en la península del mismo nombre.

Se trata de un hombre y una mujer de entre 20 y 25 años, que fueron sepultados juntos. La mano derecha del varón se posa sobre la cintura de ella, y la pierna derecha sobre la pelvis de la mujer. Ella esta flexionada con un brazo sobre su cabeza, característica que resulta atípica.. Fueron sepultados bajo seis grandes piedras.

En esta cultura de las Vegas se colocaban piedras pequeñas para representar el alma de los fallecidos, de esta manera se les daba protección espiritual. De la misma manera, también colocaban seis piedras grandes como protección ante los malos espíritus.

Una de las posturas que más ternuras pueden despertar es precisamente la del varón tomando de la cintura a su amada.

La pareja de Hakemi Use .- Los enamorados turcos

Este hallazgo se llevó a cabo en el año  2007 en la zona  de Hakemi Use, en el distrito Bismil de la provincia del sudeste de Diyarbakir, en Turquía.

La tumba de la pareja fue hallada en el municipio de Tepe, a unos 70 kilómetros al este de Diyarbakır, en el lado sur del río Tigris. Este asentamiento lleva siendo excavado desde 2001 por Halil Tekin, de la universidad de Hacettepe, y su equipo de arqueólogos.

Según los investigadores es el ejemplo más antiguo de enterramiento de una pareja, ya que está datado en hace 8000 años, en  el mesolítico, cuando el hombre comienza a asentarse y abandona la vida nómada.

Se trata de una pareja de jóvenes, y por su posición en el enterramiento da la impresión de que tenían algún tipo de relación sentimental, y que les enterraron de esa manera para que perdurase esa conexión. Algunos investigadores opinan que no tienen por que ser de una pareja unida, pero ante la vista del resto de enterramientos todo lleva a asegurar que así fue.

El varón tenía unos 30 años y la mujer alrededor de 20.

La causa de la muerte pudo ser un crimen pasional pero también pudo ser una enfermedad, y lo que parece tomar fuerza es la hipótesis de que murieron juntos, falta el resultado del análisis de los huesos.

Los amantes de Hasanlu. Irán

Encontrados en Solduz Valley, en una excavación realizada en 1972 y bajo una losa de cinco toneladas.

En principio las hipótesis daban por valida la datación de hace 6000 años, si bien parece que en realidad es de hace 800.

Se trata de dos esqueletos encontrados juntos, frente a frente y abrazados, con las cabezas juntas y sin ningún objeto cercano a ellos.

Lo único encontrado además de los esqueletos es una piedra a manera de almohada.

Se desconoce el motivo de la muerte, parece que al morir el primero, el otro se suicidó.

“Los amantes de Navarra”

Y dejo para el final a los “culpables” de que haya escrito el presente articulo en honor de todos los amantes, amadores y amados.

Fue grande y grata mi sorpresa al encontrarme de cara ante semejante regalo. Un regalo que nadie esperaba encontrar allí, bajo las viejas tablas del entarimado de una iglesia románica.

Fuimos invitados a ver el desarrollo de las obras, sin más, por simple curiosidad, esperábamos  hallar huesos, por supuesto. Pero cual fue nuestra sorpresa al encontrarnos con una representación tan grande del amor más allá del amor. Más allá de la vida y de la muerte.

Al principio empezamos a divagar sobre quienes serian los protagonistas, a quien pertenecerían esos restos, porque estaban enterrados allí y juntos, quien los habría puesto, si morirían a la vez, o, de no ser así, quien moriría antes, si habrían sido pareja, incluso amantes clandestinos….

Que cosa más bonita seria iniciar un viaje eterno nada menos que junto a la persona a quien mas amas.

El más grande de los miedos del hombre es la muerte, tema tabú donde los haya. Y, paradójicamente, si existe  algo de lo que estamos realmente seguros, es de que todos, un día, moriremos.

El hecho de permanecer encerrados en un ataúd, aislados, cubiertos por la tierra. El iniciar un viaje en solitario a “no sabemos donde”, eso es lo que verdaderamente nos aterra. Y a pesar de que se nos haya prometido un paraíso eterno.

Sin embargo, si ese viaje lo hiciéramos al lado de la persona amada seria un consuelo. Una promesa de velar el uno por el otro más allá de la muerte. Y de eso pocas parejas han tenido el privilegio.

De repente todos nos quedamos mudos, como queriendo grabar en nuestras pupilas lo que, con toda seguridad, nadie mas iba a contemplar. Siendo conscientes de que lo que teníamos delante de nosotros se olvidaría de  la misma forma que salió a la luz.

Dimos nuestra opinión, sugerimos posibles soluciones, esperando el milagro. Creyendo que, aunque se tuvieran que cambiar planes y planos, alguien tendría un poco de sensibilidad y lo dejarían salir a la luz.

Pero lo que nos temíamos,  ocurrió, y la “pareja” fue trasladada a un lugar más prosaico, allá donde reposan el “resto de los restos”, y allá permanecerán por siempre, sin nombre, sin identificación ninguna, y lo que es mas doloroso, quizá, separados…

A todos los que fuimos testigos de aquel descubrimiento nos hubiera gustado que hubiesen permanecido en ese lugar. Allí donde alguien pensó que deberían reposar juntos, por los siglos de  los siglos.

Casi todos, con lágrimas en los ojos, nos despedimos de los amantes, los que siempre serán “nuestros amantes”. Nuestra pareja, que permanecerá por siempre en secreto.

Pero, antes de despedirnos de ellos, todos nos llevamos en nuestro corazón una razón más para seguir amando. Aun cuando sea evidente que, aunque seamos unos románticos, y, estemos perdidamente enamorados, sólo somos un montón de huesos…

Como final, en honor a ellos, y a todos los que creemos en el amor, me tomo la libertad de incluir un poema que escribió un buen amigo mío. Alfonso Pouso Barcia

ERITREA

 Inefables cosas del destino

amarse , y ser prohibido ...

lo humano en lo divino,

más... morir de amor

al ver adormecida

por el beleño a su amada ,

fatal destino...

es acaso el poder

que la Luna ejerce ,

del quicio, el reflejo en tu ventana

dejando adivinar esa tez ,

en lúgubre penumbra de aposento

aunque difunta ya...

hermosa y clara.

Oh, dulce Noreia ,

tú, diosa y mujer, dulce y sabia,

dame fuerza , en mi aflicción,

y pueda sesgar de un tajo ,

la vida bajo mi daga.

Oh, bella Eritrea, amada mía ,

quieta yaces , con fría mueca ,

inmóvil, callada....

mi vida sin tu aliento,

triste e infeliz , lenta se acaba...

al recibir puñal certero

del maleficio que de fondo resonaba,

abandono ya la tierra , sonriente

de volverte a ver, con la esperanza

cruel tragedia del destino,

lo humano en lo divino,

más morir...., ya no es tormento,

y ahora que lo hago

en la agonía , feliz me siento,

pues presto vuelo hacia ti

mecido en los brazos de Eolo,

dormido ya en su viento....