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La santa compaña y sus leyendas

Estar en Galicia no solo es oír llover, ni esas noches interminables de invierno, ni siquiera el sonido de gaitas. Son las leyendas, las meigas y sobre todo “nuestra Santa Compaña”.

Para aquellos que todavía no sepáis lo que es, bien porque no habéis tenido la suerte de venir a visitarnos o que algunos de nuestros mayores os rogase encarecidamente que no salieseis solos por la noche, o que  aún nadie os lo ha explicado… creo que a estas alturas, gracias a internet,todo el mundo las conoce. Os contaré, por si os pilla desprevenidos en pleno bosque y no sabéis como actuar.

Se dice que la santa compaña es una procesión de muertos o ánimas en pena, que a partir de las doce de la noche, recorren errantes los caminos de un pueblo. Su misión principal es visitar las casas donde en breve ocurrirá una defunción. El aspecto de esta comitiva suele serencapuchados con túnicas blancas  o bien envueltos en sudarios. Caminan descalzos formando una procesión de dos hileras,vagando toda la noche. Cada fantasma lleva una vela encendida y su paso deja olor a cera en el aire,al frente  se encuentra un espectro mayor llamado “Estadea”. Lo más asombroso, no es ver estas almas, si no al mortal que encabeza la procesión, esa persona, portará una cruz  y un cubo con agua bendita. Puede ser hombre o mujer, todo depende de si el patrón del pueblo es santo o santa. Esta persona no recuerda durante el día lo ocurrido en el transcurso de la noche, se puede reconocer  al que esté penado con este castigo, por su extremada delgadez y palidez. Cada noche su luz será más intensa y durante el día, su palidez irá en aumento. Portar con esta cruz, no les permite descansar ninguna noche, con lo cual, esto provocará que su salud se vaya debilitando, hasta enfermar, sin que nadie sepa las causas de ese misterioso mal que les aflige. Esta será su condena, vagar noche tras noche, hasta sorprender a otro incauto y así  pasarle la cruz que porta.

Si en alguno de esos paseos, os sorprende la media noche, vagando despistados, por un camino solitario de algún recóndito pueblo gallego, os recomiendo estar atentos a las señales.

 La santa compaña, camina emitiendo rezos, dicen , casi siempre el rosario, canticos fúnebres y tocando una pequeña campanilla. A su paso, enmudecen  los animales en el bosque, los perros aúllan de forma desmedida e incluso los gatos huyen despavoridos.

Cuenta la tradición que no todos pueden ver con los ojos a la santa compaña, solo ciertos dotados poseen esa facultad, por ejemplo, los niños a los que por error el sacerdote halla bautizado usando el óleo de los difuntos. Ellos poseerán esta facultad de mayores y los que no crean mucho en esta leyenda, tendrán que conformarse con sentirla o intuirla..

No solo existe la santa compaña en Galicia, nuestros vecinos Asturianos, cuentan una leyenda no menos interesante, allí le llaman la Guestia o la procesión de la “bona xente”. Aquí no te sorprenderán en el bosque, pero la apariencia es muy similar, un grupo de gente encapuchada que se acercan a la casa del que será el futuro difunto. Dan tres vueltas a la vivienda del moribundo, su muerte sucederá  en breve. Los aparecidos, suelen ser conocidos del que va a fallecer, que ya están en el otro mundo y  van exclamando a su paso la siguiente frase: “Andad de día que la noche es mía”.

Se sabe que un día, una mujer salió a recoger castañas creyendo que ya había amanecido. Un miembro de esa procesión se le acercó y se identificó como su padrino,  ya fallecido, la cogió de la mano y le ofreció una vela que ella sujetó. Al cabo de unos días enfermaba y moría.

También en las Hurdes, Extremadura, donde cuento con buenos amigos, tienen su versión de la santa compaña. Se le llama “corteju de genti de muerti”. Allí, está compuesta por dos jinetes fantasmales que causan el pánico por los pueblos hurdanos en la madrugada, aseguran que quien los ve puede resultar muerto.

En Zamora, sus gentes la denominan “la estadea”. En esa provincia, está personificada por una mujer que vaga por los caminos y cementerios,  no tiene rostro, su olor es similar al de la humedad que hay en los sepulcros. Su presencia solo la ven aquellos que van a morir.

Nuestros vecinos leoneses, la llaman “la hueste de ánimas”.

Y así podríamos seguir, son muchos los pueblos que cuentan con su versión de “la santa compaña”.

En cuanto a su cometido, la finalidad en todas partes es la misma, anunciar la muerte de quien la ve.  Aunque la mayoría de sus apariciones, en todas las versiones suele ser de noche, hay quien cuenta que sus salidas pueden ser diurnas. Por otra parte,está el hecho de que en algunos casos se ha visto que dicha procesión transporta un ataúd, en el cual hay una persona dentro. Dicha persona puede ser la misma que sufra la aparición, siendo su cuerpo astral el que iría en el interior de ese ataúd. Aunque se puede presenciar en distintos lugares, tienen predilección por las encrucijadas y los caminos cercanos a los cementerios.También hay unas fechas concretas en las que su presencia sería más latente, como la noche de todos los santos o incluso en la noche de San Juan.

Los motivos por los que esta compañía de almas errantes suele aparecer son diversos, aparte del que comentaba con anterioridad de anunciar la muerte:

- Reclamar el alma de alguien que morirá pronto, ya que según la leyenda quien es visitado por la santa compaña, morirá en el plazo de un año.

- Reprochar a los vivos faltas o errores cometidos, dicen que si la falta es muy grave, el que la ha cometido, será quien encabece la procesión hasta que otro lo reemplace.

- Anunciar la muerte, de un conocido, del que presencie esta aparición.

-Cumplir una pena impuesta por alguna autoridad del masallá.

 Visto esto, sea como sea, es mejor no toparse con ella.

Se recomienda, para librarse de esta obligación y que no puedan pasar el testigo , realizar cualquiera de los siguientes ritos:

- Trazar un circulo en el suelo y entrar en el o bien acostarse boca abajo.

- Llevar una cruz encima y rezar sin escuchar los canticos de la santa compaña.

- Abrir los brazos en cruz y pronunciar el nombre de Jesucristo cuando vayan a pasarte su cruz.

- Contestarle de la siguiente forma al vivo que quiere pasarte el testigo, “cruz ya tengo”.

- Llevar los brazos cruzados.

- Llevar las manos ocupadas, una con una piedra y otra con un palo.

- La santa compaña no tiene el poder de capturar el alma de quien se encuentre con ella, si está sobre los peldaños de un crucero, de los que se encuentran situados en los cruces de caminos.

- Por último, dibujar con tiza en el suelo un circulo y meterse dentro, también funcionaria.

Aunque lo más efectivo, si no vas a templar los nervios, es salir corriendo. De todas formas, quien sabe, quizá  seamos nosotros los que no pertenecemos al mundo de los vivos y ellos solo se ocupen de rescatarnos.

Lo más importante, escuchad a los ancianos, cuando en cualquier pueblo de España os aconsejen como resguardarse de la noche.

María De Barreiro.