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Durmiendo entre los fantasmas de “El resplandor”

Es curioso ver como el cine puede acercarnos al terror, pero aun más increíble es ver como la realidad en la que se ampara el cine es aun más terrorífica que la que el celuloide nos muestra.  Ver como la realidad se lleva al cine y la leyenda se vuelve aún más real es algo que empieza a ser común como ya hemos visto en algún artículo y este es el caso del “Hotel Stanley”.

La historia de este hotel es peculiar desde su comienzo y tal vez lo fue por su constructor, Freelan Oscar Stanley, co-creador entre otras cosas del motor de vapor Stanley. El lujoso hotel de estilo georgiano se inauguro en 1909 y estaba destinado para que la clase más alta pudiera satisfacer sus exigentes comodidades. Pero vayamos por partes

En 1903 se le detecta a Staley una de las enfermedades más mortales de la época, la tuberculosis, y su médico le da seis meses de vida. Intentando poder alargar esos seis meses  en algunos más, y acompañado de su mujer,  se va a Colorado donde el enfermo comienza a mejorar. Después del verano su esposa, Flora, convencida de quedarse en el lugar pide a su marido que construya una casa donde tengan todas las comodidades de su antiguo domicilio de Maine. Stanley consciente de que aquel aire de Colorado podría curarle satisface a su mujer y construye una lujosa mansión, hoy en día en manos privadas, muy cerca de la ubicación del hotel o conocido por la novela de Stephen King “El resplandor”.

Viéndose cada vez más recuperado Stanley, que no era capaz de parar de lucubrar sobre sus negocios, adquiere unas tierras cercanas a su casa a un irlandés, Earl Dunraven , que tras el varapalo de intentar crear un coto privado de caza desea deshacerse de las tierras cuanto antes.

Así en 1906 Stanley se sumerge en la construcción del hotel. A lo largo del tiempo ha sufrido varias remodelaciones que le han llevado a que en la actualidad se componga del edificio principal, la Casa de construcción Manor, la “Sala de Conciertos”, la administración de varios edificios y de los empleados, y un número de más villas privadas que cubren un área de 55 acres.

Construido con todos los lujos en una época donde las viviendas apenas tenían comodidades, el Stanley tenía agua corriente, electricidad y teléfonos prescindiendo en su construcción de calefacción al proyectarse inicialmente como un lugar de veraneo.

La fama del hotel llego al punto de que las personalidades más destacadas quisieron pasar al menos una noche en su interior. Entre sus visitantes esta la “insumergible” Molly Brown”, Jhon Phillip Sousa y hasta los emperadores de Japón. El propio Stephen King salió tan impresionado tras su estancia en él que escribió “El resplandor” haciéndole pasar a los anales de las historias de terror.

Pero el hotel Stanley no solamente es conocido por las personalidades que en vida lo visitaron sino más bien por los visitantes menos mundanos como el propio F.O. Stanley que dicen que todavía se pasea por el vestíbulo y la “Sala de billar”, dicho sea de paso su estancia favorita. Flora Stanley sigue aun desde el otro lado deleitando a los visitantes con el piano del “Salón de baile”, no son pocos los testimonios que aseguran que tras oír música en esa estancia y dirigirse a ella pueden ver como las teclas del piano se golpean solas mientras la música lo envuelve todo, en el momento que cruzan el umbral de la puerta el piano se detiene.

Los propios empleados aseguran que son varias las habitaciones donde se dispara la actividad paranormal.

Dicen que la habitación 407 es frecuentemente ocupada por Lord Dunraven propietario anterior de las tierras donde se levanta el hotel, que se sienta en una esquina cercana a la entrada del baño e incluso se le ha visto asomado en la ventana de esa habitación en numerosas ocasiones.

La habitación 418 es una de las que recoge sino más manifestaciones, si más testimonios. Las limpiadoras de las habitaciones afirman haber escuchado ruidos procedentes de esa habitación y haber visto arrugas en la ropa de la capa como si un niño se hubiera acostado en ella cuando la estancia no había tenido ningún huésped. Son muchos los huéspedes que se han presentado en recepción para protestar por los ruidos producidos por niños en el pasillo de la 4ª planta cuando no había hospedado ninguno ya no solo en la cuarta planta sino en todo el hotel.  El propio King aseguro haber visto a un niño y una niña durante su estancia en el mismo. Al parecer esos niños eran los hijos de una camarera que trabajó en el hotel en los años 20 del siglo pasado.

Pero los fenómenos se reproducen por todo el hotel. En la habitación 1302 de la casa de construcción Manor, una réplica miniaturizada del edificio principal, el servicio del hotel asegura oír golpes, ruidos de objetos y sus luces aparecen frecuentemente encendidas. En la “Sala de conciertos”  suelen escucharse gritos y lamentos que aseguran pertenecen al espíritu de una indigente que murió de frio tras ser expulsada del sótano del hotel, donde se refugiaba. En la habitación 401 habita el “fantasma ladrón” que en la madrugada suele llevarse objetos que los huéspedes dejan en la mesilla y después desaparece por el armario.

Pero de entre todas las habitaciones hoy nos tenemos que fijar en la habitación 217. A finales de la temporada de 1974 durante  Halloween Stephen King  y su mujer decidieron hospedarse en el hotel asignándoles esa habitación. Al ser el final de la temporada el hotel estaba vacío siendo la pareja los únicos huéspedes. El propio King es el que cuenta que tras llegar al hotel dejaron las maletas en la habitación sin tan siquiera abrirlas y bajaron al bar a tomar un refrigerio cuando volvieron encontraron las maletas desechas y la ropa colocada. Esta es una de las múltiples experiencias que vivieron alrededor de una camarera que murió, al explotarle una lámpara de gas defectuosa, en el hotel en 1911

Como ya dije antes las experiencias que vivió King en el hotel son las que le sirvieron de inspiración para escribir “El resplandor” que más tarde llego al cine de la mano de Stanley Kubrick. Esta primera versión cinematográfica fue rodada en el Hotel Timberline Lodge de Oregón. Sin embargo el remake para TV si fue filmada en el hotel Stanley. Es en el salón McGregor, donde se oye ruido de fiesta que cesa cuando se abre la puerta, es donde se hicieron las tomas del remake.

En las cercanías del hotel existe un peculiar cementerio de animales que dicen pudo servir de inspiración para otra de las grandes obras de Stephen King, “El cementerio de animales”, pero por desgracia no se sabe que hay de realidad o ficción en esta afirmación.

Enigmático y misterioso lugar que inspiro a uno de los grandes literatos de terror de todo el mundo. Un lugar que estoy segura que ahora que muchos saben de su existencia les gustaría poder visitar.